jueves, 16 de diciembre de 2010

BIOGRAFIAS: MIGUEL MARIN PARTE I

José Miguel Marín Acotto (15 de mayo de 1945 - 30 de diciembre de 1991) fue un futbolista argentino que se desempeñó como guardameta y también como entrenador de fútbol. Surgido en el Club Atlético Vélez Sarsfield, se consagró campeón en el conjunto argentino. Posteriormente, se transformó como una de las máximas leyendas del balompié mexicano, y del Club Deportivo Cruz Azul, considerado como el más grande ídolo a nivel deportivo de tal equipo.
Hijo de una familia de modesto nivel económico, Miguel nació el 15 de mayo de 1945 en la ciudad de Río Tercero en la Provincia de Córdoba, Argentina. Desde pequeño mostró aptitudes como portero, admirador del mítico arquero Amadeo Carrizo; tuvo en él su ejemplo a seguir. Surgido de su cantera, debutó a la edad de 19 años, jugando para el Club Atlético Vélez Sarsfield el 9 de agosto de 1964. Las habilidades de Marín le ayudarían a ser considerado dentro del cuadro nacional argentino juvenil durante los Juegos Olímpicos de Tokio 1964, en Japón. Poco después, en 1970, sería convocado a jugar con la Selección de fútbol de Argentina.
Sereno defensor, hábil estratega, atajador experimentado, supo jugar el área y mover su línea de seguridad a diversas distancias, y alturas también, parador de tiros rasos, al arco y era resistente a los cañoneos, Marín lograba posicionarse en un lugar donde fue difícil vencerle.
Afianzado como arquero titular, "El Gato" Marín se consagró campeón con "El Fortín" en el Torneo Nacional 1968 y subcampeón del Torneo Metropolitano de 1971. En total disputó 225 cotejos defendiendo la "V" azulada entre 1964 y 1971.
El año de 1971 Guillermo Álvarez Macías, directivo de Cruz Azul, logró la transferencia de Marín a "La Máquina Celeste" el 21 de diciembre de 1971, a través del pago de 30 mil dólares, para debutar el 25 de diciembre del mismo año [1]. Su primera participación fue un éxito, ya que contribuyó al triunfo de su nuevo equipo sobre las Chivas Rayadas del Guadalajara, al finalizar el encuentro con el marcador de 2 a 0 en favor de los "cementeros".
El sobrenombre con que inicialmente se le conocía era "El Gato". No obstante, debido a la espectacularidad de sus lances, se ganó el calificativo de "Superman", el cual invariablemente le era aplicado por el afamado y ya desaparecido comentarista y locutor Ángel Fernández Rugama. Se iniciaba la etapa épica del club y, a la vez, la leyenda del arquero. La brillante trayectoria de Acotto lo colocaría en una posición inigualable dentro de las estadísticas, con un número mínimo de goles en contra que lo convertían en el guardameta mas eficaz de la historia del fútbol mexicano.
Las actuaciones de Marín poco a poco lo consolidaban como una de las figuras destacadas del Cruz Azul y del balompié mexicano, y sin lugar a dudas la vigilancia del marco celeste contribuyó en mucho para la consecución de 5 "Campeonatos de Liga" de la Máquina, además del título "Campeón de Campeones" en una ocasión, "Campeonato de Concacaf", y las distinciones de "Mejor arquero del año" en las temporadas 78-79 y 79-80, además de "Mejor jugador del año" en la temporada 79-80 durante los torneos largos.
La sencillez, el carisma y sus enormes dotes de líder lo convirtieron en ídolo de los niños mexicanos de aquellos años. El gran sentido de disciplina y camaradería se hacían patentes en el plantel a través de su persona. Fue él quien le dio el mote de "Ojitos" a Enrique Meza, su gran amigo y eterno suplente dentro del Cruz Azul.
Era común ver, en cada encuentro disputado por Cruz Azul, las gradas detrás de la cabaña celeste llenas con niños -de todos los niveles económicos- que gritaban emocionados al observar los lances espectaculares de Miguel.
Parador de cañoneros como Evanivaldo Castro "Cabinho", la "Cobra" Muñante, Osvaldo Battocletti e incluso Hugo Sanchez, Carlos Reinoso y Ricardo Ferretti, el arco defendido por Marín era sinónimo de seguridad para sus compañeros. No obstante, el "Super Hombre" resentía el castigo de los disparos.

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