¿Quién ha acompañado a más carreras a Juan Pablo Montoya alrededor del mundo? Tal vez un seguidor suyo, su manager, su esposa Connie, o algún periodista colombiano. Pues no, no es ninguno de las anteriores. Esa persona se llama Gonzalo Mejía y cumple ya más de una década al lado del piloto colombiano. ¿Por qué? Por varias razones, entre ellas su experiencia como piloto, su entendimiento del deporte motor y por ser el tipo de buen humor, bromista y que hace amigos fácilmente por donde pasa. Los tiene en todo el mundo.
Primero hablemos del piloto. El palmarés deportivo de Gonzalo es inusualmente variado, pues ha pasado con éxito por diferentes categorías sin seguir necesariamente los patrones tradicionales. Arrancó como aficionado en los premios de montaña de trepadores a Las Palmas a principios de los ochentas, poco después de cumplir la mayoría de edad para poder conducir en carretera. Años después, en 1990, daría el salto internacional en la prestigiosa Escuela Jim Russell, de la que se graduó como el mejor de su promoción venciendo en la carrera final.
Al año siguiente compartiría con otro colombiano, Jaime Guerrero, en el equipo creado por su hermano mayor Roberto Guerrero, con el que disputó la Fórmula Vauxhall Júnior en Gran Bretaña. Allí rivalizó contra el ahora tres veces campeón de la IndyCar y triple ganador de las 500 Millas de Indianápolis, el escocés Dario Franchitti, con quien años después se encontraría en circunstancias muy diferentes.
En 1992 Gonzalo pasó a competir sobre dos ruedas, logrando un título de campeón de motociclismo en el Autódromo de Tocancipá, aunque luego regresaría a cuatro llantas, no en los autos sino en los karts, para representar a Colombia en el Campeonato del Caribe en 1995, luego en Italia en el Campeonato del Mundo en 1996 y en el Panamericano en Maracay, Venezuela en 1998. En medio de esas participaciones ganó la carrera más importante del automovilismo colombiano, las 6 Horas de Bogotá, en las que triunfó en su categoría.
En 1999 "Gonzo", como lo conocen en el medio , fue la primera persona con la que tuvo contacto Juan Pablo Montoya a su llegada a los Estados Unidos, después de haber vivido varios años en Europa. Montoya acababa de firmar su primer contrato con Chip Ganassi y en pocos días estaría probando un auto de la CART en el circuito de Sebring en la Florida, en preparación para su debut en el campeonato que luego lo vería coronarse campeón.
Desde ese primer entrenamiento Mejía se convirtió en la persona más cercana que ha tenido el piloto colombiano en sus ya casi 15 años de carrera en categorías de alto nivel. "A Juan Pablo ya lo conocía desde que corríamos en karts", recuenta Gonzalo. "Tuve la suerte de volver a encontrarlo, empecé a acompañarlo en la pista como amigo y como seguidor de su carrera, hasta que un día me propuso que trabajara con él". Sus funciones con Montoya han sido múltiples y ha sido su mano derecha en pista.
Una vez inició su lapso con Montoya lo conocerían más como "Gonzo" y se convertiría luego en un ícono dentro del paddock de la Fórmula Uno, en el que trabajó junto al piloto en su paso por los equipos Williams y McLaren. "Tener la confianza de Juan Pablo es algo que ha significado mucho para mí y el haber podido vivir muchos de sus logros más importantes, ha sido un orgullo", dijo Gonzalo.
La vida de nómada que ha llevado durante tantos años le hizo difícil en principio hacer una familia, pero unos años después, en su regreso a los Estados Unidos, de nuevo acompañando a Montoya en su paso por NASCAR, echó raíces con su ahora esposa Cristina, con quien ya tienen al pequeño Samuel. "A él le gustan más los aviones que los autos", cuenta Gonzalo, aunque admite que no será extraño que su hijo muestre en algún momento que heredó la pasión por los fierros de su padre.
La carrera de Montoya seguirá en Estados Unidos el próximo año con su regreso a IndyCar. Gonzalo ha acompañado al piloto en sus primeros contactos con su nuevo equipo y aunque es incierto hasta cuándo seguirá corriendo el más exitoso piloto colombiano de todos los tiempos, la experiencia de Mejía seguramente será bien valorada por otros pilotos y equipos. Su futuro va más allá del de Montoya.
