By FIFA
Puro dinamismo, un impresionante físico y una férrea voluntad de ganar: Lothar Matthaeus encarnaba como jugador lo que comúnmente se denominaba en el mundo del fútbol "las virtudes alemanas". Además, hace 24 años tuvo el honor de ser quien levantó el trofeo más codiciado, la Copa Mundial de la FIFA™, en Roma.
En este tiempo, muchas cosas han cambiado. También el estilo de juego de la selección alemana es diferente. A sus 52 años, el jugador que ha disputado más partidos internacionales (150) con la Mannschaftestá convencido de que Alemania puede ganar el título por cuarta vez en Brasil gracias a la combinación de viejas y nuevas virtudes.
El primer hombre coronado Jugador Mundial de la FIFA (en 1991) y, hasta ahora, el único alemán que ha logrado tal distinción dedicó su tiempo a FIFA.com para hablar en una entrevista exclusiva de la ronda final brasileña, sus recuerdos de Italia 1990, el significado del concepto "líder de la manada" y la necesidad de tener una mentalidad ganadora.
Señor Matthaeus, ¿qué le viene a la cabeza cuando oye la palabra "Brasil"?
Alegría de vivir, fútbol, samba, Copacabana y churrasquerías. Los brasileños son un pueblo que transmite una gran alegría. He visitado con frecuencia el país, no sólo para disputar partidos internacionales, sino también como entrenador, porque trabajé dos meses y medio en Curitiba. Brasil se ha ganado un trocito de mi corazón.
¿En qué medida es la Copa Mundial de la FIFA 2014 algo especial?
Obviamente esperamos que sea especial porque los brasileños adoran el fútbol. Lo sienten como una religión. Además, serán muy hospitalarios con la gente.
Hablemos de la selección alemana. ¿Cómo calificaría la actuación del equipo de Joachim Loew en las eliminatorias?
En una escala del cero al diez, les pondría un diez. Aunque quedaran 4-4 contra Suecia. Fue uno de esos partidos épicos del que todavía se habla hoy. Pero los alemanes han pasado las eliminatorias con holgura, son un equipo de gran calidad. Tenían muchos jugadores lesionados, pero lo supieron compensar. Tienen una plantilla excelente y equilibrada. Por eso están entre los favoritos.
Son magníficos en ataque, pero ¿cree que en defensa tienen algún punto flaco?
Claro, tal vez la defensa sea lo que podamos criticar. Pero, volviendo al 4-4, hay que dejar que lo bueno supere esos cuatro goles en contra: teníamos el partido en el bolsillo y ganábamos por 4-0. Entonces dejamos de jugar al fútbol. Estas cosas pasan y es lo bonito del fútbol. También le pasa a Alemania, un equipo que en principio no debería fallar. Así la gente ve que nuestra selección tampoco es perfecta. En defensa tenemos normalmente algún que otro problema más que en ataque, pero no sólo porque nos marquen muchos goles, sino porque la defensa comienza en el ataque. Muchas veces, los delanteros no reaccionan en el momento adecuado para bajar a defender, y entonces los zagueros sufren más de lo que deberían.
¿Pero hay opciones de ganar el Mundial?
¡Por supuesto! Si no ganamos ahora, ¿cuándo, entonces? Estos últimos años hemos llegado dos veces a las semifinales del Mundial, una vez a la final de la Eurocopa y otra a la semifinal. La Mannschaft tocó la gloria con la punta de los dedos, pero le faltó dar un último paso. Las derrotas en estas competiciones pueden haber fortalecido el equipo hasta el punto de transformarlo en un bloque totalmente compacto.
La última vez que Alemania se hizo con el título, usted contribuyó a ello en gran medida. ¿Cómo describirá la sensación de alzar el trofeo en 1990?
¡Fue increíble! Ser campeón del mundo es un recuerdo para toda la vida. La gente se acuerda de ti. Puedes ganar muchos títulos, pero el Mundial está un nivel por encima. Todos los futbolistas sueñan con ese momento y yo, además, como era el capitán, fui quien recibió el trofeo.
¿Qué recuerdos conserva de aquella fase final disputada en Italia?
Por aquel entonces yo vivía en Italia, precisamente apenas a 15 kilómetros del lugar donde se concentrabaAlemania. Por eso para mí era como jugar el Mundial en casa, así me sentí. Cinco partidos en San Siro. Cinco partidos en mi sala de estar, donde jugaba cada semana con el Inter de Milán. Fue una gran sensación, muy profunda, porque no sólo me apoyaba la afición alemana, sino también la italiana. Todos los seguidores del Inter animaban a Alemania porque allí jugábamos Andreas Brehme, Jürgen Klinsmann y yo. Estábamos unidos al país.
¿Fue el punto culminante de su carrera?
Sí. Viví grandes momentos, pero es evidente que un Mundial los eclipsa todos. Y encima en Italia, que entonces tenía la liga de fútbol más fuerte. Maradona jugaba allí, Careca también, y creo que [Ruud] Gullit y [Frank] Rijkaard... ¡tantísimos grandes jugadores! Y a eso le sumamos los partidazos que jugamos, porque no es que tuviéramos suerte. Tuvimos que jugar contra Holanda; y el primer partido fue contra Yugoslavia, que era la favorita en los pasillos y perdió en cuartos contra Argentina en la tanda de penales. Jugamos la semifinal contra Inglaterra y la final contra Argentina. Fue un Mundial muy reñido pero, aunque a los demás no les guste oírlo, creo que nos merecíamos ganar, porque fuimos el equipo más fuerte de la competición.
¿Qué significa el título de campeón del mundo para un país?
Creo que para Alemania el Mundial más importante fue el de 1954. Tras la II Guerra Mundial, nadie creía en nosotros. Gracias al fútbol, por fin pudimos decir que éramos buenos en algo.
¿Qué posibilidades cree que tiene Italia en Brasil?
Los italianos nos "echaron" de la última Eurocopa. No hay que perderlos nunca de vista. Tal vez no hagan gala de un fútbol atractivo como el de Holanda, Alemania, Argentina o Brasil, pero siempre son peligrosos. Tácticamente están muy bien entrenados. Cuentan con jugadores veteranos, pero ahora han hecho una buena combinación, no como en 2010, cuando confiaron en el equipo de 2006 (bastante similar a lo que hizo Alemania en 1994). Entonces no supieron por dónde cortar pero, ahora, han acertado con la composición del equipo, y por esa razón hay que vigilarlos. Tal vez no sean los favoritos absolutos, pero sí están entre los mejores y pueden dar sorpresas.
¿Acaso esta vez hay favoritos?
Sí, yo creo que Brasil y Alemania son las selecciones más potentes, con España ligeramente a la zaga. Brasil demostró en la Copa [FIFA] Confederaciones 2013 que sabe soportar la presión de jugar partidos importantes en casa. Alemania es constante desde hace años. Los españoles han ganado los tres últimos grandes títulos, pero su juego ya no es tan brillante ni tan estable. Por eso creo que la Mannschaft tiene más opciones que la Roja.
En Alemania, muchas veces se le califica de "líder de la manada". ¿Qué significa para usted?
Cuando algo no va bien, tanto dentro como fuera del terreno de juego, durante las seis u ocho semanas que uno pasa con los compañeros en el Mundial, el líder de la manada une al equipo y lo motiva. También entiende los problemas de los jugadores que no están satisfechos y dialoga con ellos. Es como una prolongación del entrenador, que en mi caso era Franz Beckenbauer. Creo que en el Mundial de 1990 hice un buen papel como líder, junto con otros como Andreas Brehme, Rudi Völler y Pierre Littbarski.
¿En la selección alemana actual también hay un líder?
Los tiempos han cambiado. Philipp Lahm es uno, como también lo es Bastian Schweinsteiger, gracias a su experiencia, logros y el gran reconocimiento del que gozan en la selección. Per Mertesacker, que está viviendo un gran momento en el Arsenal, tiene sin duda alguna la personalidad ideal para ser un buen "líder de la manada". Y, por supuesto, Manuel Neuer. Hoy en día hay líderes, pero uno solo no es suficiente. Ejercen como tales de otra manera, lo cual por supuesto se debe a esta sociedad tan mediática en la que vivimos.
Es decir, que el fútbol moderno necesita más de un líder.
¡Son necesarios! Pero los líderes de ahora se comportan de otra manera de puertas afuera. Antes podías decir cosas en las ruedas de prensa. Hoy hay que andar con pies de plomo al responder. Antes era un poco diferente, los compañeros no se ofendían a la mínima. Podíamos decir la verdad, incluso en declaraciones públicas. Todo eso ha cambiado, se prepara a los jugadores para que sepan responder en entrevistas, ruedas de prensa y apariciones en público.
Futbolísticamente hablando, la selección alemana tiene en estos momentos todas las cualidades. ¿También cuenta con la mentalidad ganadora necesaria?
Es lo que yo eché en cara a la selección en los últimos torneos. En el momento justo faltó alguien con esa mentalidad. Está claro que cada uno, a su manera, quiere ganar, y que todos dan lo mejor de sí mismos, pero en ciertos momentos tal vez haya que dar el 120 %. Hacer algo que el contrario no se espere. Eso es lo que echo en falta. Faltó, por ejemplo, que algún jugador tomara las riendas del partido contra Italia en [la Eurocopa] 2012, donde merecimos caer eliminados. Espero que aprendamos de los errores para no repetirlos y que así seamos mejores. Si la Mannschaft domina este aspecto, ¡seremos campeones del mundo en Brasil!.


